¡Come despacio!

¿Por qué comer con prisas es tan perjudicial para la salud y qué podemos aprender de los rituales asiáticos para cambiar los malos hábitos?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es "un estado de completo bienestar físico, mental y social". Por lo tanto, la salud es más que la simple ausencia de enfermedad.

La digestión es un proceso crucial para nuestra salud en general. El sistema digestivo se encarga de convertir los alimentos en energía y nutrientes para nuestro organismo. Si la digestión no funciona correctamente, el resto del cuerpo empieza a funcionar con menos eficiencia. La calidad del sueño se deteriora, tenemos poca energía, la piel se resiente, aparecen dolores de cabeza, hinchazón, estreñimiento o diarrea, entre otros problemas. Estas dolencias son cada vez más comunes en los países desarrollados, como Polonia. Los asiáticos experimentan estos problemas con menos frecuencia, siempre que adopten una dieta y un estilo de vida tradicionales. Con la llegada de alimentos occidentales altamente procesados ​​y un ritmo de vida acelerado, surgen problemas de salud.

Analicemos las antiguas costumbres de la cocina asiática, probadas a lo largo del tiempo, que promueven la salud en su sentido más amplio. Según la Medicina Tradicional China (MTC), los órganos más importantes de nuestro cuerpo, directamente relacionados con la eficiencia del proceso digestivo y que requieren especial atención para mantener la salud, son el hígado, el bazo y el estómago. Las prisas y el estrés que conlleva afectan negativamente el funcionamiento de estos órganos.

El estrés representa una amenaza para nuestro organismo, que intenta afrontarla en primer lugar. Ante el estrés, la sangre se transporta principalmente al cerebro y a los músculos esqueléticos, en lugar de al estómago, para que podamos "escapar rápidamente de la amenaza" o resolver el problema de otra manera, en lugar de tener que lidiar con la digestión.

La digestión requiere calor en los órganos digestivos, por lo que los asiáticos recomiendan comer en paz, lejos de estímulos estresantes y distractores, como ordenadores y televisores. Además, para favorecer una buena digestión, suelen consumir comidas calientes y líquidas, como sopas. Las sopas son ricas en nutrientes y, al estar cocinadas, sus ingredientes están más disponibles para las enzimas digestivas. Sin embargo, las sopas calientes potencian su actividad digestiva. Asimismo, las sopas tradicionales asiáticas, como la sopa de miso y las sopas de verduras, no contienen nata, lo que las hace bajas en calorías y saciantes.

Otra regla saludable para una buena digestión recomendada por los asiáticos es comer porciones pequeñas de comida, por ejemplo, en platos o cuencos pequeños, recordando la máxima japonesa que dice:hara hachi – bu' Eso es 'Come hasta que estés un 80% lleno.Los asiáticos también respetan los horarios de comida. Creen que el cuerpo funciona según ritmos circadianos, de modo que el sistema digestivo funciona mejor por la mañana, entre las 7 y las 11. Por lo tanto, debemos evitar comer copiosamente fuera de este horario, especialmente cenas o refrigerios altos en calorías, ya que la noche es un momento reservado para la desintoxicación de los órganos digestivos, en especial el hígado.

El equilibrio es un principio fundamental de la filosofía oriental. Según la Medicina Tradicional China, para una salud óptima, debemos consumir alimentos con propiedades tanto cálidas como refrescantes en proporciones adecuadas, y su proporción en la dieta depende de las necesidades de cada persona. Los asiáticos creen que si alguien sufre de diarrea frecuente, los alimentos cálidos y ligeramente calientes, como el miso, las zanahorias, el jengibre, la canela y la avena, pueden ser beneficiosos, evitando los lácteos, los alimentos fríos, el azúcar y los helados. Por otro lado, si alguien padece estreñimiento o hiperacidez, se le recomienda consumir alimentos refrescantes como los cítricos, el tofu, la lechuga, los pepinos y las manzanas, y evitar los alimentos picantes, el alcohol y el exceso de sal.

No es casualidad que cada vez hablemos más de enfermedades relacionadas con el estilo de vida que se manifiestan como trastornos intestinales. No solo una mala alimentación, sino también los hábitos alimenticios cada vez más acelerados de las sociedades actuales, están afectando nuestro bienestar y salud. Una dieta saludable, en armonía con el ritmo y las necesidades del cuerpo, favorece la digestión y estimula el correcto funcionamiento intestinal. Las deposiciones regulares y diarias son esenciales para una correcta desintoxicación del organismo y para mantener la salud intestinal. Nuestro sistema inmunitario depende en gran medida de la salud de nuestros intestinos, y esta es una de las razones clave por las que una digestión adecuada es fundamental para optimizar nuestra salud y bienestar.

Así que la próxima vez que planifiques una comida, piensa no solo en qué vas a comer, sino también en cómo te asegurarás de tener las condiciones adecuadas para comer con tranquilidad y a la hora correcta. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

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La dietista clínica Monika Wodyczko